Historia de un águila caudal que en su soberbia jupiterina quiso conquistar el sol, y con toda la fuerza de sus remos de acero surcó el espacio y llegó a tanta altura que los rayos del astro quemaron sus alas. Entonces, el ave orgullosa cayó a tierra, pagando en esa forma su atrevimiento, como ejemplo para todos los audaces que sin mérito alguno pretenden conquistar un imposible
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¡Oh!
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Victor Sánchez Montenegro
Estrenamos la sección 4433 de lineas circulares con este minimalista poema de título más bien barroco. Y para acompañerlo el corto de animación Kiwi! de Dony Permedi ... Todo por un sueño.
El Sol escondiendose en Praga





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